Escribir, el oficio de la mentira

LaplazadelsilencioBAJAVoy a ser escueto pero contundente en esta entrada al blog. Hoy, como suele pasar a menudo, nos hemos sentado Josep Forment (nuestro editor) y yo a charlar. El lunes y martes estuvo en Madrid para presentar La plaza del silencio, de Rafael Herrero, y aprovechó para visitar muchas librerías: Alberti, Machado, La Central, La fugitiva, Lee, El tranvía, entre otras. También pasó por algún Corte Inglés, FNAC y Casa del Libro.
Nuestra conversa de hoy, aunque animada, nos lleva a ciertas preocupaciones y a alguna conclusión. La más devastadora es la constatación de que crear un catálogo de autores españoles a día de hoy es prácticamente inviable. La narrativa española está prácticamente condenada al fracaso.
Sí autores y autoras (sois muchos), la cosa pinta mal. ¿Y por qué pinta mal os preguntaréis? Principalmente por dos razones.
Una: nuestra autoestima está en plena decadencia. Los autores de fuera de nuestras fronteras (sobre todo traducciones) dominan ampliamente nuestro mercado.
Dos: La imparable concentración de los grandes grupos y su total y absoluto dominio de prácticamente todos los espacios, y su preferencia total y absoluta por traducciones y autores consagrados es una barrera cada vez más difícil de superar.
Las nuevas voces, los nuevos talentos tiene que competir por las migajas que dejan estos grandes grupos, y en un mercado de oferta (nadie espera una novela de un autor desconocido), se traduce en fracaso.
Alrevés seguirá luchando para crear un catálogo de autores españoles, y seguiremos apostando por lo que consideramos son autores de primer nivel. Pero para llegar al éxito deberemos dejarnos la piel en la batalla, y sí, tener mucha, mucha suerte. Y con toda sinceridad, nadie sabe si llegaremos a la meta.
Muchos autores, un mercado pequeño y visiblemente más emocionado por lo que viene de fuera que lo autóctono, unos grandes grupos que ponen todo tipo de barreras, y unos medios desinteresados en lo que pasa dentro de nuestras fronteras. La fórmula perfecta para constatar más que nunca una cosa:
Cuidado que si seguimos así, el titular de esta entrada puede resultar verdad. Escribir, el oficio de la mentira.

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El éxito de nuestros autores: el mayor triunfo de Alrevés

ImageTermina el 2013, y una vez más es momento de valorar el año y también los ya más de cuatro años de editorial Alrevés.

Podría repasar el año solamente desde el punto de vista económico, que por lo general ha sido negativo en cuanto a ventas, pero prefiero hablar de lo positivo que ha ocurrido durante el 2013 y desde que empezó este proyecto en 2009 con respecto a nuestros autores.

Porque un proyecto como Alrevés, todo y estar subordinado obviamente a los resultados económicos, se puede valorar y debe valorarse también desde otros puntos de vista. Para nosotros, el más importante es la valoración de nuestros autores, y en ese ámbito tenemos muchas cosas que celebrar.

Tras dos excelentes novelas con Alrevés y sus derechos extranjeros vendidos a medio mundo, Víctor del Árbol editará su próxima novela con Destino. Esta es una gran noticia para Víctor y Destino, pero también para nosotros, ya que el éxito de nuestros autores es nuestro éxito. Tenemos la certeza de que este es un salto que abre nuevas puertas para Víctor, y por ende, nos alegramos.

Pero no queda aquí. En febrero se editará Las flores de Baudelaire, de Gonzalo Garrido, en DeBolsillo, otra noticia para celebrar. Tras tres ediciones en Alrevés, las flores “bilbaínas” de Garrido aún no han dicho su última palabra.

Otra alegría nos la dio Alexis Ravelo, autor de La estrategia del pequinés, que obtuvo el premio Getafe Negro con La última tumba. Para todos nosotros es una enorme alegría ver que un autor de la casa es reconocido también con un premio de este calibre.

Y aún hay más. Ya hemos visto la portada de Narcolepsia de Jordi Ledesma que Ediciones B ha elegido para su edición en México a principios del 2014, aunque allí se titulará Narcosis.

Crecer junto a nuestros autores es el mayor de los lujos que un editor puede pedir, es por eso que el éxito de los autores y autoras, es también nuestro éxito.

Alexis Ravelo, Claudio Cerdán, Rafael Vallbona, Jesús Amilibia, Sebastià Jovani, Juan Laborda, Xavier Aliaga y sí, textos inéditos de Pepe Rubianes, son algunos de los autores que el año que viene llenarán de letras las páginas editadas por Alrevés. Todos ellos, es nuestra esperanza, darán mucho que hablar.

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16 diciembre, 2013 · 8:00 am

Ciertamente, señor Wylie, es doloroso defender a Amazon, pero…

Novedades Novela Negra Noviembre

Nuestras novedades de Novela Negra para Noviembre

El todopoderoso agente literario norteamericano Andrew Wylie, también conocido como “el Chacal”, animaba a los editores en un artículo esta semana a no vender libros en Amazon si no estaban contentos con los términos ofrecidos.

Sin embargo, Wylie obvia una pregunta que me hacen muy a menudo los autores de nuestra casa e imagino que a muchos otros editores: ¿Si alguien me pregunta dónde encontrará mi libro, qué les digo?

Yo le he dado muchas vueltas a esta pregunta en los últimos cuatro años, y he llegado a la conclusión que donde cualquier persona tiene más garantías de encontrar un libro editado por Editorial Alrevés a día de hoy es en Amazon. En grandes superficies y en muchas librerías independientes con o sin plataforma para la venta online, también es posible que los puedan encontrar, pero seguramente no lo tendrán en stock y muy posiblemente tarden más en enviar el ejemplar deseado.

Es triste, pero esta es la realidad.

Ciertamente, señor Wylie, es doloroso defender a Amazon, pero lo es más que nuestros posibles lectores nunca encuentren nuestros libros.

El sector del libro ha alcanzado un estado de locura incomprensible. Más que nunca, la sobreproducción que resulta de ser un mercado de oferta (no de demanda), ha creado una devolución que supera ampliamente el 50% de los libros editados. Es decir, se destruyen más libros al final del año de los que se venden, especialmente de narrativa.

Wylie también obvia que para mega editoriales el sistema de distribución actual ya les funciona a pesar de ser de una ineficacia que haría temblar cualquier ejecutivo de cualquier otra industria. A fin de cuentas, si eres Random House o Planeta, tus libros siempre, aunque sea por un corto plazo, estarán en casi todos los puntos de venta: tendrán su oportunidad, o algo parecido.

Para los pequeños editores y aquellos que hemos nacido en los últimos cuatro o cinco años, esa es una premisa inexistente. Que Wylie diga a los editores que retiren sus contenidos de Amazon es como decirles a docenas de editoriales que renuncien a un canal de venta que cada día tiene más peso.

En un sistema de distribución idéntico al de hace 75 años, la industria editorial no deja de ser cada año más ineficiente. Basada en la oferta, los editores imprimimos cantidades de libros que sabemos que prácticamente seguro no venderemos. Pero con la falsa aspiración a estar en todos los puntos de venta y tener un best-seller nos auto engañamos. Así, para poder colocar en el punto de venta 1000 ejemplares, muchos editores en España tienen que editar 2000 o ¡en ocasiones 2500 libros! Ya nos gustaría a los editores de nuestra envergadura que nuestros potenciales lectores pudieran encontrar todos nuestros libros en todas las librerías, pero esto a día de hoy ya no ocurre.

El nuevo mundo digital abre un camino distinto, y no hablo sólo del eBook, sino de la posibilidad de vender a través de portales que nos ayuden a limitar las tiradas y a gestionar mejor nuestros recursos.

El señor Wylie, como es comprensible, habla desde el pedestal, la cumbre del mundo editorial, y olvida la dificultad de darse a conocer para editores y autores que no pertenecemos a su privilegiado mundo.

De acuerdo, señor Wylie, quizá Amazon es un todopoderoso que quiere mal al autor, al lector, al librero y al editor; podríamos estar de acuerdo. Pero tiene usted alguna respuesta a la pregunta que me hacen mis autores: ¿Dónde pueden encontrar los lectores mi libro?

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No hay nada más peligroso para la novela y para la creatividad del escritor, que una técnica narrativa de sobrada eficacia.

Esta semana, durante una comida con los editores Josep Forment, Carlos Pujol, Ilya Pérdigo y el autor Gonzalo Garrido, el futuro incierto de la novela surgió una vez más en la sobremesa.
Y vuelvo a coincidir con Josep Forment en los razonamientos que nos llevan a pensar que ciertamente el futuro de la novela es si más no, preocupante.
En primer lugar, hay que ser conscientes de que al auge y el éxito de la novela se produce cuando ésta es uno de los mayores instrumentos de ocio para la población. Hoy día, sin embargo, nuestra civilización disfruta de muchas otras formas de recreo; y no nos engañemos, éstas generalmente superan con cruces la popularidad de la lectura.
En segundo lugar, más gente que nunca en la historia escribe novelas con la aspiración de editarla y que otros los lean (ver la opinión de Josep Forment), y este fenómeno resulta que coincide con lo que comentaba en el párrafo anterior. En términos económicos, la oferta supera (y por mucho) la demanda. Hay que buscar un equilibrio, ¿o no?
Afortunadamente, siempre habrá novedosas, atrevidas y talentosas nuevas voces que nos permitirán de una manera u otra, hablar de la nueva narrativa. Nuevas voces que con audacia, y con una tremenda osadía, nos harán disfrutar de una nueva manera de leer y entender el poder de la palabra.
Recientemente cayó en nuestras manos un manuscrito que nos dejó a todos perplejos no sólo por su calidad, también por su técnica narrativa. No desvelaremos ahora la autoría del texto a continuación, pero vale la pena leer el razonamiento del autor frente a su planteamiento narrativo.

No digo nada más, doy la palabra a nuestro autor:

“La novela negra tiene que romperse por sus propias costuras. No hay nada más peligroso para la novela y para la creatividad del escritor, que una técnica narrativa de sobrada eficacia. La novela negra necesita un salto al vacío y una extraña pirueta en el aire. El requisito es no tener ni vértigo ni miedo.

Te quiero porque me das de comer propone decenas de historias criminales y al mismo tiempo que las propone, las va haciendo desaparecer, porque lo verdaderamente importante es la existencia del hecho criminal, nunca su esclarecimiento, mucho menos su investigación. En otras palabras: No hay que sentirse aliviado porque se haya descubierto al asesino. Hay que sentir el miedo de saber que los asesinos caminan entre nosotros.

La novela negra puede narrarse desde otro punto de vista. ¿Qué pasaría si la historia que se cuenta no es una sucesión de hechos consecutivos, sino simultáneos? La simultaneidad no parece patrimonio de la literatura, sino, más bien, de la pintura o del cine, pero si las palabras consiguen contravenir su propia naturaleza y transmitir esa sensación –la de que todo lo que sucede, sucede a la vez–, entonces surge un texto envolvente, casi tridimensional.

Un narrador omnisciente nos habla de una sociedad corrupta y de unos personajes suburbiales que coquetean con la marginalidad o que directamente viven en/de ella. Sin embargo, el autor se da cuenta de que para ese cometido no es imprescindible la voz de un narrador. La propia sociedad aporta su literatura: las inscripciones en las puertas y en las paredes de los aseos públicos, los grafitis, los anuncios que se pegan en las farolas, los millones de exámenes universitarios, las noticias de sucesos de los periódicos gratuitos, los formularios administrativos, las recetas de cocina, las sentencias, las cámaras que nos observan. Estos textos, dispersos por la ciudad, son capaces de contar la historia con la misma fuerza y la misma validez (o más, por ser más verosímiles) que la voz del narrador. El autor genera un collage de información con el que se profundiza en la psicología de una ciudad, de un barrio, de una mente criminal.”

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29 septiembre, 2013 · 10:36 am

Consolidando Colecciones

Consolidando colecciones con expositoresLlegado septiembre, aprovecho para presentar en esta entrada todas las novedades de un otoño destacado por la remarcada voluntad de consolidar nuestras colecciones.

Editamos el volumen 8 y 9 de crims.cat. Lluís Bosch debutará con Aire brut, una novela que nos traslada a los difíciles años de la inmediata posguerra civil española en la ciudad de Barcelona. Marín, nuevo detective de la policía fascista en esta ciudad, tendrá que resolver un caso que la policía republicana nunca pudo resolver: la misteriosa muerte de un ciudadano alemán. Acompañará a Bosch la última novela de Agustí Vehí, Remor de serps. Agustí, autor y amigo tristemente desaparecido, nos dejó una fantástica novela ubicada en París durante los días previos a la invasión alemana. En la capital francesa un reducido grupo de exiliados republicanos buscan el culpable del asesinato de uno de los suyos. Todo transcurre entre espías, traidores y policías que pretenden posicionarse previo al inminente ataque alemán. Dos títulos que consolidan la que, sin lugar a dudas, es la colección que da voz a los autores de novela negra en catalán.

También en septiembre presentamos un libro de entrevistas a doce autores de novela negra catalanes. Un sensacional trabajo llevado a cabo por Anna Maria Villalonga que nos da la oportunidad de conocer mejor a los autores del presente y futuro en el género negro catalán.

Finalmente presentamos la última entrega de Esmeralda Berbel: Interiores, nueve monólogos al límite. Un libro testimonial, especialidad de la autora, con la que ya ha cosechado otros éxitos como Lo que piensan las adolescentes y Lo que piensan los adolescentes, en la que nos muestra cómo una serie de hombres y mujeres, tras vivir una serie de experiencias al límite, son capaces, gracias al descubrimiento de sus respectivas vocaciones, de salirse airosos y con éxito. Una extraordinaria puesta en escena de cómo en la vida podemos vencer los peores obstáculos y perder todos los miedos.

En octubre debuta en Alrevés el autor aragonés José Manuel González. Los olvidados del frío es un thriller al mejor estilo de Vázquez Figueroa con claros tintes de Julio Verne, que nos desafía -con una lectura amena y muy dinámica- con una trama donde las fuentes de energía son el deseo más preciado de los más poderosos. Esa ambición les hará actuar sin escrúpulo alguno. En un mundo cada vez más mediático, está claro que los humanos somos cada vez más vulnerables a la codicia del poder.

También para este mes de Octubre lanzamos un par de novelas más para nuestra nueva colección Literaria. Debutamos en junio con Talgo del reconocido autor franco-griego Vassilis Alexakis. Ahora debuta Montse Navarro y su Ave. Navarro, traductora de Talgo nos habla del vínculo entre la literatura y la vida. A partir de esa traducción, nos propone un juego muy sugerente donde el amor y el intercambio epistolar de los personajes de Alexakis, mientras traduce la novela, derivan en otros muy distintos, pero que a su vez, se recrean en ellos. El siguiente libro de la colección lo ocupa Ignacio Padilla con El daño no es de ayer, galardonado con el premio La Otra Orilla, que adjudicaba Norma (Editorial). A pesar de ello nunca fue editado debido a  la desafortunada fallida económica de la editorial. Para Alrevés supone un salto cualitativo poder publicar a un autor tan prestigioso y ésta, su novela, avalada por el susodicho premio.

Vázquez Montalbán, una biografía revisada, de José V. Saval. Queremos contribuir al décimo aniversario de la muerte del gran escritor Barcelonés (que se celebrará en octubre) con este ensayo-biografía de carácter divulgativo con el que nos adentramos en los detalles más precisos de su pensamiento y de su vida. Con esta obra conoceremos la verdadera amplitud de la obra y del compromiso político del que ha sido unos de los intelectuales, además de articulista y escritor de novela negra, más relevantes del siglo XX en lengua castellana.

Para cerrar el otoño y dar vida y emoción a las lecturas navideñas, que mejor que dos novelas negras escritas por dos autores españoles que consolidan por la que apostamos como LA colección de novela negra para las voces españolas. Leo Coyote y Jesús Roche nos tensarán los nervios -no sin una gran dosis de humor (y emoción)- con Un buen invierno para Garrapata y Persecución a ciegas, respectivamente. Son la mejor expresión de la novela negra escrita en castellano, que como siempre digo, nada tienen que envidiar a la novela negra de cualquier otra latitud o meridiano.

En fin, tenemos para todos los gustos: novela negra, ensayo, biografía, crecimiento personal y como no, obras literarias para los más exigentes. Espero que podáis disfrutar de todas o alguna de ellas y por favor, no dudéis en hacernos llegar vuestros comentarios si así lo creéis pertinente. A fin de cuentas los lectores sois los verdaderos agentes de nuestro trabajo.

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Los imperativos de la cultura ha llevado al escritor actual a la soberbia de quererse hacer leer por los demás, pero, paradójicamente, no saber leerse a sí mismo.

El viernes compartí con Josep Forment, director editorial de Alrevés, una última comida antes de unas cortas pero merecidas vacaciones. Como no podía ser de otra manera, surgió una vez más la eterna discusión de qué o quién es un autor. Josep ya lleva más de 25 años en este mundo del libro, y ha visto de todos los colores, como no podía ser de otra manera.
Finalmente me confesó que está estructurando un discurso, o un ejercicio de reflexiones acerca de nuestro sector que apunta a algo mayor, aunque Josep no quiso el viernes entrar en más detalles.
Sin embargo sí pude robarle para mi lectura algunas de las hojas que tenía entre sus manos, y tras leerlas le pedí permiso para poder compartirlas con todos vosotros a través de mi blog.
Lo diré fuerte y claro: Merece la pena esta lectura a pesar de ser más larga de lo normal para un blog. Se trata de un par de hojas, de un esbozo, del comienzo de algo que sin lugar a duda abarcará mucho más. Una pequeña luz para entender qué es, o si más no, qué debería ser un autor. Espero que la disfrutéis tanto como yo y os haga a todos reflexionar.

 

Las primeras pistas…

Cualquier profesión, sea cual sea su graduación, es un oficio. Basta que uno enseñe y otro imite. Que uno repita y otro retenga. Qué importa el nivel de dificultad: media, superior o universitaria. El precepto siempre es el mismo: el aprendizaje del alumno; la enseñanza del maestro. De la enseñanza precisa surge el artesano. Y de esa artesanía, llevada a sus últimas consecuencias, nace la creatividad, el arte.

En sentido estricto y en su más apurada esencia, un licenciado en física cuántica o un doctor en neurofisiología no son distintos a un ebanista o un relojero. Cada uno de ellos, una vez asumido el aprendizaje, podrá llegar más lejos. Existirá el físico genial y el médico mediocre. El dudoso ebanista y el relojero excepcional. Además no es sino el imperativo cultural, riguroso en cada momento histórico, quien sobrevalora o desmerece una u otras profesiones.

Los oficios nacen y se desarrollan conceptualmente desde la Edad Media, cumpliendo la ley de un largo y minucioso aprendizaje. Uno es por fin artista porque ha sido antes artesano. Embebido éste de creatividad se convierte en virtuoso. Y no se es, por lo general, un creador o genio, si no se asume de antemano, el oficio. Todos los gigantes de la creación repitieron, imitaron, e incluso plagiaron hasta la saciedad, lo que sus antecesores habían logrado. Llámese Miguel Ángel, Beethoven o Cervantes, entre otros muchos. O lo que es lo mismo: la Capilla Sixtina, la Quinta y Novena sinfonía y El Quijote. Todas ellas, máxima expresión de la belleza, surgieron de un previo, metódico, obsesivo y bien comprendido artesanado.

¿Por qué el escritor moderno se empeña entonces en invertir esos términos?

El propósito de moda desde hace décadas en el mundo de los libros, es ser original, genial y único: o sea talentoso, pero obviando el proceso de aprendizaje y la experiencia del oficio. A los autores no parece importarles si su decisión simplemente obedece a un impulso transitorio. Ni siquiera se plantean si es precisa la vocación. Y es así, como se instalan, de forma masiva, al final del camino esperando su oportunidad. No son conscientes que a ese lugar se llega tras un laborioso viaje; fascinante, pero muy sacrificado. Nadie enseña a los escribas, como los llama Cortázar, que es ineludible culminar una serie de etapas previas.

Ni en la escuela, ni los padres, ni los profesionales, ni el maestro, ni el guía (ambos inexistentes ahora en la civilización occidental) enseñan, en primer lugar, a descubrir, motivar y propiciar el talento. En segundo, tampoco enseñan a distinguir el talento de la vocación. Y en tercero y último, a pautar el camino del artista y de la creación personal. Hay que retomar la responsabilidad de la enseñanza. Ser escritor es un logro que requiere mucho más trabajo y que el mero hecho de escribir una obra y dar con quien publique el libro.

El talento no es garantía de nada; tan solo es el principio de ese camino que nos tiene que llevar de vuelta al punto de partida, es decir, a nosotros mismos. No es sino la predisposición para poder desarrollar con éxito un oficio y un arte. En el caso de la literatura, se muestra redactando bien, componiendo adecuadamente un texto, sabiendo expresar las ideas, construyendo con eficacia una trama. Esos son los síntomas, sin duda, de una capacidad, unas veces natural, otras veces forjada con el sudor. Sin embargo, confirmar el talento de este modo, no se distingue de un arrebato, de un ardor, de una vehemencia, de un ímpetu, de un entusiasmo transitorio. Así, solo se muestra el potencial para ser un buen escriba. Para ser escritor, es imprescindible ser vocacional. Y aquí es en donde nace la confusión más habitual y más dolorosa.

El talento sin un plan de acción sostenido por la vocación es inocuo. El talento nos proporciona las herramientas, pero sólo la vocación es quien les otorga el uso adecuado. Poseerlas no basta para alcanzar el éxito; hay que saber manejarlas. Es imperativo comprender que uno puede disponer de unos utensilios de mejor o menor calidad, pero lo que resulta determinante es la destreza con la que les da uso quien las maneja. El talento, por sí solo, no lleva a ninguna parte. O si se prefiere, puede conquistar éxitos a corto plazo, pero no es determinante y nunca garantiza continuidad. Sirve de poco poseerlo sin una minuciosa experiencia vocacional. El talento nada más nos abre las puertas. El camino solo lo conoce la vocación. Y es con ella podremos vivir la profesión y el trabajo con la máxima pasión e intensidad.

La vocación es a largo plazo, es la experiencia que justifica el sentido de la vida. No es un proceso efímero sino constatado y contrastado, una y otra vez. Requiere la introspección del individuo porque significa entrega total y sin condiciones. Es el trayecto que ha de culminar en la coronación de nuestra condición de artista. La vocación es el ejercicio continuado del oficio y la consumación del artesanado. Es un viaje incierto, una senda sacrificada, pero la única experiencia posible que nos permita vivir con la pasión del enamoramiento.

La vocación es un plan de acción, sentido y expresado, que precisa y justifica la necesidad del oficio. Ser vocacional significa llevar el oficio hasta sus últimas consecuencias. Obviar el oficio es obviar la tarea fundamental del escritor. Cada vez más el autor corre el riesgo de perder la perspectiva de sus tareas primordiales: LEER y CONOCER.

No recordarlo es una fatalidad irreparable. El escritor, no es que deba leer a los otros, es que el sentido de su trabajo es leerse a sí mismo. Los imperativos de la cultura ha llevado al escritor actual a la soberbia de quererse hacer leer por los demás, pero, paradójicamente, no saber leerse a sí mismo. El escritor es bueno, mediocre o muy malo porque es buen, mal o pésimo lector. Este es el verdadero mal de nuestro siglo. El autor contemporáneo está cegado y obsesionado por vender libros con el pretexto eufemístico que lo lean. En realidad, de lo que adolece es de de ser poco o nada exigente con sus propios textos. Y no lo es porque no lee o no sabe leer. El escaso bagaje de lectura, la nula capacidad de análisis, y los escasos o pobres referentes, encierran al escritor en un terreno de juego muy limitado para que podamos sospechar que nazcan obras originales y con carácter excepcional. El escritor, nada más deja redactar la última línea de su manuscrito, debe posicionarse como lector crítico. Ponerse en el lugar del lector, distanciándose de su obra, que ya no es suya porque la está leyendo, y regocijarse en criterios estéticos y éticos elevados, sublimes. El escritor que no sabe, no aprende o no quiere alejarse de su propio texto destruye el principio inquebrantable de la escritura: SER ESCRITOR ES ANTE TODO SER LECTOR. Y recuerdo a Borges cuando aseguraba que la única cosa a la que renunciaría jamás era a la lectura. Podría dejar de escribir, pero, en ningún caso, de leer.

 

¡Bravo! y muchas gracias a Josep Forment, autor de este texto que creo pone un poco más de luz, y cómo no más controversia, en el eterno debate de qué es ser escritor.

¿Nos vamos de vacaciones ya?

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La Semana Negra de Gijón promete continuidad

Las flores de Baudelaire 3ª EdiciónTerminó la Semana Negra de Gijón: autores, editores, libreros, periodistas, lectores y, muy importante, también blogeros y apasionados del género, nos dimos cita en Asturias; una vorágine de amantes de la novela negra disfrutando de la convivencia absoluta; una experiencia única, incomparable y valedora de su reputación.
Las percepciones siempre son complejas y nunca realmente coincidimos: Sin embargo, a pesar de los recortes económicos y las circunstancias adversas, Gijón y su Semana continúan, a mi parecer, representando lo mejor del espíritu de ese género que llamamos negro y que nadie realmente sabe cómo definir. La oscuridad del negro jamás permitirá percibir cuál es la realidad y dónde está la ficción.
Taibo ya no está al frente, pero asistió como invitado y con él pudimos compartir algún intercambio de pareceres; en este género no coincidimos ni con los gurús. Tanto negro impide afortunadamente distinguir lo real de lo surrealista; es la ambigüedad la que garantiza la continuidad del género y me atrevo a decir su razón de existir. En el mundo generalmente no hay malos y buenos, sólo desafortunados, víctimas y verdugos.
Nos vamos de Gijón convencidos que existe una nueva generación de autores que escriben en castellano que merecen nuestra atención, como editores, claro está, pero sobre todo como lectores: Luján, Ravelo, de los Santos, Sipán, Hernández, Saccomanno, del Árbol, Calvo, del Valle, Arretxe, Garrido, Convertini y muchos más que seguro olvido.
El nuevo equipo de Gijón ha demostrado su capacidad para mantener el listón alto. Seguro que en el 2014 Gijón volverá a reunir a todos aquellos que amamos el género negro, y deseamos compartir una vez más las discrepancias. Quizás en el 2014 llegaremos a una conclusión certera de qué demonios es la Novela Negra, aunque lo dudo.

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¡Nos vamos a Gijón!

Adobe Photoshop PDFCon seis autores invitados a la Semana Negra de Gijón, y dos libros finalistas en los premios entregados por el certamen, no nos queda otra que trasladar Alrevés a Asturias, aunque sea unos días.
Los editores tenemos que creer necesariamente en lo que hacemos y en por qué lo hacemos. Debemos confiar ciegamente en nuestros autores y sus obras, y poner todo nuestro empeño en que los libros lleguen al público.
Las críticas en los medios, las opiniones de lectores y bloggers que nos hacen llegar a través de las redes sociales y las conversaciones con los libreros, nos ayudan a calibrar si hacemos las cosas razonablemente bien. Pero el mayor de los reconocimientos es el de los lectores.
Para llegar a los lectores, a veces es muy útil el reconocimiento de las personas que mejor conocen un género, como puede ser el género negro.
En 2013, nuestro cuarto año de vida, celebramos por todo lo alto que la Semana Negra de Gijón ha invitado a todos y cada uno de los autores que han publicado una novela negra con Alrevés durante el último año. Es un privilegio inmenso que reciban el reconocimiento que se merecen, y más si se trata de la Semana Negra.
Cerdos y Gallinas de Carlos Quílez optará al Premio Hammett y Las flores de Baudelaire, de Gonzalo Garrido, al Memorial Silverio Cañada. A ellos los acompañarán Susana Hernández (Contra las cuerdas), Víctor del Árbol (Respirar por la herida), Alexis Ravelo (La estrategia del pequinés) y Luis Gutiérrez Maluenda (La fiesta). Y a los autores, desde Alrevés los acompañaremos Josep Forment, Ilya Pérdigo y un servidor.
Lo dicho, nos vamos a Gijón a celebrar que la novela negra española disfruta de un gran momento de salud. Esta vez no solamente lo decimos nosotros, la Semana Negra de Gijón opina igual.

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Reeditando en pleno verano

La estrategia del pequinés, 2ª ediciónLlegamos a la mitad del 2013 y nos disponemos a reeditar dos títulos en pleno verano. Lo digo, lo leo, y me cuesta creerlo, sinceramente.
Las flores de Baudelaire de Gonzalo Garrido no se rinden, y tras celebrar el primer aniversario de su edición ya hace un mes, retoma fuerza. La novela, finalista al Silverio Cañada, que otorga la Semana Negra de Gijón, sigue ganando adeptos, y poco a poco sus lectores empiezan a multiplicarse. En pocas palabras, muy pronto tendremos la tercera edición en la calle. Y es que durante la feria de Bilbao Gonzalo nos ha mandado cada día mejores noticias.
Por otro lado tenemos a La estrategia del pequinés también lanzada en este caso a una segunda edición. Alexis Ravelo nos ha demostrado que está “masterizando” el género negro de forma espectacular. La crítica, toda la crítica añadiré, no para de elogiar esta novela que nos traslada a Las Palmas a convivir con personajes de carne y hueso que afrontan la vida como pueden, un poco como todos nosotros. Alcanzar los sueños no siempre es fácil.
Y a estas reediciones añadiré que si la cosa sigue así habrá más anuncios de esta índole.
Por otro lado este año Alrevés prácticamente se traslada a Gijón durante la Semana Negra. Con seis autores invitados hemos decidido que por qué no abrir oficinas en Asturias, aunque sea sólo por unos días. Pero ya hablaré más de Gijón en la próxima entrada.

Hoy no puedo terminar esta entrada al blog sin recordar a Javier Cambronero, director de UDL, nuestra distribuidora, que lamentablemente falleció el pasado viernes. Javier creyó en nuestro proyecto ahora hace ya casi tres años cuando Alrevés navegaba en aguas muy revueltas debido, entre otras cosas, a la pobre distribución que en aquel entonces teníamos. Él y todo el equipo de UDL han conseguido en estos casi tres años ponernos en el mapa. Es también gracias a la labor de UDL que nuestros autores en el 2013 pueden tener más presencia en los puntos de venta de toda España. Como editorial siempre queremos más y mejor distribución, no hay duda de ello, pero quiero reconocer la labor de UDL y hoy más que nunca dejar constancia del agradecimiento que le tenemos todo el equipo de Alrevés a Javier, por creer en este proyecto desde el primer día.
Nuestro más sentido pésame a toda la familia de Javier, a sus amigos y a todo el equipo de UDL.

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Cuenca y Valencia se suman al circuito de la novela negra española

Contra las cuerdas de Susana HernándezDurante los dos últimos dos fines de semana Alrevés ha participado en dos actividades de novela negra destacables por su calidad, calidez y visión de futuro.
En Cuenca Sergio Vera organizó el Primer Encuentro de novela negra Las casas ahorcadas. Allí estábamos con Víctor del Árbol y Luis Gutiérrez Maluenda, compartiendo mesas redondas, cañas (con maravillosas tapas), y encuentros gastronómicos con los lectores conquenses y una organización maravillosa. Sergio lleva años organizando encuentros entre autores y su increíble club de lectura Las casas ahorcadas. Finalmente este año gracias al apoyo de Marta Segarra y la Diputación de Cuenca, consiguió que durante la Feria del Libro de Cuenca se dedicara un amplio espacio a la novela negra. Autores, editores, blogeros y lectores tuvieron la oportunidad de compartir mesa y charlar cara a cara de novela negra y de muchas cosas más durante todo el fin de semana.
En Valencia, Jordi, Santi y todo su equipo con pocos recursos y limitado apoyo institucional organizaron durante toda la semana pasada la primera edición de Valencia Negra (VCN). Sin lugar a dudas han acertado en ubicar el certamen en el barrio de Russafa, y en conseguir la complicidad de las librerías valencianas Bibliocafé y Cosecha Roja. A Valencia viajamos desde Alrevés con Susana Hernández, cuya novela Contra las cuerdas era candidata al premio de mejor novela negra del año que otorga el festival. Ganó No llames a casa, de Carlos Zanón, pero ciertamente lo importante era estar en Valencia y apoyar al máximo esta nueva iniciativa. El encuentro además contó con la presencia de Andreu Martín, Juan Madrid, Juan Ramón Biedma, Toni Hill y muchos más. Pero más importante aún, VCN contó con mucha asistencia de público, con muchos lectores y blogeros deseosos de escuchar los autores y poder charlar con ellos también. Por cierto, terminó la fiesta con un maravilloso “arròs negre”.
¡Bravo! Felicidades a ambas iniciativas.
Nos queda el profundo deseo que ambos encuentros, que en 2013 celebraban su primera edición, se consoliden en los próximos años. Que se consoliden en Cuenca y Valencia, y que aparezcan muchos más. Son en estos encuentros donde el editor conoce a su público, el autor a sus lectores, y donde a fin de cuentas se humaniza el mundo editorial.
Y sobre todo, un último deseo: que por encima de todo apoyen a los autores que escriben novela negra en español, se lo merecen.

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