Archivo mensual: octubre 2011

¿Pueden los medios crear un éxito editorial?

La importancia de los medios para la promoción de libros es relativa y muy debatible, pero de lo que no hay duda, es que mejor estar en los medios que no estar.
Sí, salir en ciertos medios o ciertos programas de radio, puede dar un buen empujón a un libro.
Nosotros lo constatamos con La tristeza del samurái. Tras participar su autor Víctor del Árbol en el programa matinal El Món de RAC1 (Barcelona), registramos un incremento importante no sólo de visitas en nuestra web, pero también de los pedidos en librerías y por ende las ventas.
Hubo una época que cuando un libro que aparecía en las páginas de cultura de un periódico las ventas se veían favorecidas, pero los tiempos han cambiado.
A nuestra novedad La cua de palla: retrat en groc i negre le dedicaron ayer miércoles dos páginas enteras en El Periódico de Catalunya y una en el Cultural de La Vanguardia. Esto tras dedicarle tres páginas El País en su edición de Catalunya hace un par de semanas. Para un editor de nuestro tamaño, esto es todo un éxito, algo de lo que sentirse orgulloso, pero las ventas no tienen porque incrementar.
Invertimos mucho tiempo y energías en intentar salir en los medios. En todos: radio, televisión, diarios, revistas, blogs y todos lo que se nos ocurra. Pero por lo general los medios son difíciles de acceder, y al final su influencia en los lectores es a día de hoy muy limitada.
Me remito al inicio de esta entrada. Es mejor tener presencia en los medios, pero el éxito de un libro no depende de ello.

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En un mercado de oferta, como el del libro, hay que reinventarse para atraer el lector

Lo prometido es deuda y sí, tengo que explicaros cuál es el antídoto contra la devolución. Pero no en esta tercera entrada del blog.

Hoy quiero dedicarme a hablar de cómo podemos dar a conocer nuestros contenidos al público sin la maquinaria y la financiación que pueda tener un grupo editorial o un sello de cierto calibre. O sea, sin la publicidad en radio y televisión, la adquisición de espacios en grandes puntos de venta y la promoción en medios de la que muchos grupos son beneficiarios.

Como comentaba en mi entrada anterior, la cada vez menos visibilidad de los libros en librerías es otro bache que el editor debe superar. No hay que olvidar que este es un mercado de oferta. Sí, sólo un pequeño y nutrido grupo de autores pueden presumir que su siguiente novela la está esperando el público. La mayoría de novedades son editas sin que nadie (excepto los allegados al autor u autora) esté a la espera de su lectura.

Por lo tanto, en esta feroz batalla, la menor visibilidad de las novedades en librerías, ya sea porque hay menos librerías, o porque no pueden asumir toda la oferta que el sector edita, contribuye a la cada vez más difícil tasca de dar a conocer a un autor u autora.

Cierto es que internet y las nuevas tecnologías nos ofrecen miles de canales de comunicación, pero una vez éstos son utilizados por todos los editores, pierden valor y eficacia.

La realidad es que tenemos que reinventarnos. Pensando Alrevés si cabe. Tenemos que encontrar nuevos métodos de llegar al lector, sobre todo al lector joven, para una vez más resucitar la industria de la lectura.

Hoy he tenido una reunión con una empresa que ofrece una nueva aplicación para crear y anunciar eventos. La aplicación parece novedosa y potente, la cuestión es cómo funcionará para nosotros cuando todo el mundo la utilice. Entonces seguramente perderá parte de su valor comercial para una editorial como Alrevés.

La idea es informar al usuario solamente de aquellos eventos que el usuario ha dicho tener interés, y hacerlo de manera instantánea cuando el usuario en cuestión esté cerca del lugar donde tendrá lugar la actividad. Ingenioso, sin lugar a dudas. Sin embargo, el objetivo no debe ser sólo informar de una actividad, lo importante realmente será poder atraer el usuario con eventos atractivos. Una vez más los editores debemos encontrar la manera de atraer al lector.

Tenemos que encontrar la fórmula para hacer de la lectura y todo lo que lo rodea algo entretenido y novedoso. Sin lectores, no hay industria.

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Predicciones fallidas pero una realidad: el eBook

La semana pasada os conté que existe un antídoto para la devolución, ese fantasma omnipresente que nos persigue a todos los editores.

Sin embargo, no voy a hablar de esa vacuna hoy. Prefiero comentar un poco por encima una fórmula nueva y eficaz que evita totalmente la devolución: El temido libro electrónico.

Ya hace años que todos estamos impacientes por saber qué ocurrirá con el libro electrónico, cómo afectará a los editores, a los libreros y cómo no, a los lectores. La realidad es que la implementación de esta tecnología está siendo extremadamente lenta y hasta la fecha nadie (en mi opinión) ha acertado con sus pronósticos.

El eBook sigue siendo a día de hoy un negocio minoritario para las editoriales (al menos en España), pero una tendencia que todos debemos implementar. Alrevés convierte a eBook prácticamente todos los libros que edita, si más no aquellos que tenemos derechos y pensamos que pueden tener un público en ese formato. La realidad es que de facturar 10€ al mes hace un año con la venta de eBooks, hoy facturamos entre 75€ y 100€ mensuales. Un incremento exponencial muy importante, ya que si este crecimiento continúa al mismo ritmo, pronto podríamos facturar mensualmente 1000€, y eso ya son números respetables.

El eBook, sin embargo, nos tiene a todos en vilo, sobre todo por el temor a la piratería. Pero en mi humilde opinión, la piratería de los libros en los tiempos que corren no se puede evitar de ninguna manera, y por lo tanto lo más lógico es que desarrollemos lo mejor posible la tecnología electrónica, así como una equitativa distribución. No cabe duda que el que más debe temer el eBook es el librero y el distribuidor, ya que para el editor con una tecnología avanzada y canales de distribución adecuados, el eBook reporta beneficios.

Sí, el eBook para el editor tiene un gran beneficio. Al imprimir menos ejemplares en papel, reducimos considerablemente el riesgo económico. El eBook si se vende o no tiene un coste de producción muy bajo y único. Imprimir, a pesar de las nuevas tecnologías y la mejora que representa la imprenta digital y el libro bajo demanda, sigue comportando un riesgo muy elevado. Millones de libros acaban en las trituradoras anualmente, algo que el eBook puede ayudar a reducir.

El debate está servido desde hace años. Como editor debo potenciar la tecnología electrónica. Quizás el mayor dilema al que el editor se enfrenta, es la comunicación. Los escaparates y libreros son clave en cómo damos a conocer un libro hoy, eso, con el tiempo, va a ir a menos. Tenemos que reinventar cómo llegamos al público.

El librero y el libro en papel deben seguir y seguirán, y los editores como Alrevés, seguiremos apoyando al librero. Pero una parte cada vez mayor del pastel se la irá llevando la venta electrónica y el que no lo asuma, lo tendrá más difícil.

Lo más importante es que estoy convencido de que si lo hacemos bien, todos podemos salir ganando.

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Has dicho ¿Devolución?

No voy a empezar este blog con una parrafada monumental sobre cómo quiero comunicar mejor nuestros libros y profesión a los lectores. Nada de eso, empiezo este blog con un objetivo principal, que alguno de vosotros compre un libro de Alrevés, o sí más no, con que alguien lea un libro, ya no importa la editorial. También hay un objetivo secundario, desfogarme como un tonto con palabras escritas ya que gritando no es suficiente.

Para empezar del blog no os contaré nada de las novedades, de nuestros libros, de nuestros autores.

No, no no.

Hablaré de las devoluciones. Ay las envenenadas devoluciones. Son la sombra que nos persigue a todos los editores. Son en realidad la fuerza mayor que nos levanta de la silla y nos pone a trabajar o a gritar, o a llorar, o a ir corriendo al retrete. Pero no te puedes esconder de ellas. Estés donde estés, te encontrarán.

Las devoluciones aparecen sin previo aviso y de todas partes; de lugares inhóspitos e insospechados que no sabías ni que vendían tus libros. Las devoluciones se inyectan en el vaso sanguíneo de la editorial y pueden provocan una gripe y a veces hasta un cáncer. Hay ejemplos, muchos ejemplos.

Las amargas devoluciones siembran la cizaña con los compañeros, con los comerciales, con los libreros, con los periodistas. Tienen una fuerza inhumana. Pero lo peor es que todos los editores sabemos que van a llegar, pero siempre te sorprenden. Es la palabra más indeseada del sector, y si fuera por algunos de nosotros, la borraríamos del diccionario.

¿Cómo pueden devolver este libro ya, si lo acabamos de publicar?, nos preguntamos a veces los editores. No importa, las devoluciones no respetan el servicio de novedad, la calidad literaria ni el esfuerzo de todo un equipo editorial y comercial al lanzar un libro. Las devoluciones tienen una vida propia y a veces se crean en los almacenes, antes incluso de ver la luz del día el libro.

¿Aún quedan ejemplares de este libro en librerías? ¡Pero si lo publicamos hace dos años! Gritamos a menudo. No hay tregua, la devolución no entiende de años, días o meses. Cuando crees que tienes todo el pescado vendido, te llega un libro que ya no puedes ni reconocer. Es un libro con un diseño antiguo, de una colección que ya no existe, y el autor quizás ya ni lo recuerdas, pero sí, es un libro editado por tu editorial, lo pone en la página de créditos. ¡Hay que abonarlo!

Los editores tenemos que estar preparados, siempre y a todas horas, porque queridos lectores, la devolución no perdona.

Pero os contaré un secreto. Existe un antídoto. Sí, es verdad, hay un fármaco contra tal subversión. Existe una vacuna contra el mal mayor de todas las editoriales, ese virus llamado devolución, pero de ello hablaremos en otra ocasión.

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