Has dicho ¿Devolución?

No voy a empezar este blog con una parrafada monumental sobre cómo quiero comunicar mejor nuestros libros y profesión a los lectores. Nada de eso, empiezo este blog con un objetivo principal, que alguno de vosotros compre un libro de Alrevés, o sí más no, con que alguien lea un libro, ya no importa la editorial. También hay un objetivo secundario, desfogarme como un tonto con palabras escritas ya que gritando no es suficiente.

Para empezar del blog no os contaré nada de las novedades, de nuestros libros, de nuestros autores.

No, no no.

Hablaré de las devoluciones. Ay las envenenadas devoluciones. Son la sombra que nos persigue a todos los editores. Son en realidad la fuerza mayor que nos levanta de la silla y nos pone a trabajar o a gritar, o a llorar, o a ir corriendo al retrete. Pero no te puedes esconder de ellas. Estés donde estés, te encontrarán.

Las devoluciones aparecen sin previo aviso y de todas partes; de lugares inhóspitos e insospechados que no sabías ni que vendían tus libros. Las devoluciones se inyectan en el vaso sanguíneo de la editorial y pueden provocan una gripe y a veces hasta un cáncer. Hay ejemplos, muchos ejemplos.

Las amargas devoluciones siembran la cizaña con los compañeros, con los comerciales, con los libreros, con los periodistas. Tienen una fuerza inhumana. Pero lo peor es que todos los editores sabemos que van a llegar, pero siempre te sorprenden. Es la palabra más indeseada del sector, y si fuera por algunos de nosotros, la borraríamos del diccionario.

¿Cómo pueden devolver este libro ya, si lo acabamos de publicar?, nos preguntamos a veces los editores. No importa, las devoluciones no respetan el servicio de novedad, la calidad literaria ni el esfuerzo de todo un equipo editorial y comercial al lanzar un libro. Las devoluciones tienen una vida propia y a veces se crean en los almacenes, antes incluso de ver la luz del día el libro.

¿Aún quedan ejemplares de este libro en librerías? ¡Pero si lo publicamos hace dos años! Gritamos a menudo. No hay tregua, la devolución no entiende de años, días o meses. Cuando crees que tienes todo el pescado vendido, te llega un libro que ya no puedes ni reconocer. Es un libro con un diseño antiguo, de una colección que ya no existe, y el autor quizás ya ni lo recuerdas, pero sí, es un libro editado por tu editorial, lo pone en la página de créditos. ¡Hay que abonarlo!

Los editores tenemos que estar preparados, siempre y a todas horas, porque queridos lectores, la devolución no perdona.

Pero os contaré un secreto. Existe un antídoto. Sí, es verdad, hay un fármaco contra tal subversión. Existe una vacuna contra el mal mayor de todas las editoriales, ese virus llamado devolución, pero de ello hablaremos en otra ocasión.

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