Archivo mensual: noviembre 2011

Un libro tiene una vida, pero un autor muchas oportunidades

Un libro, por lo general, tiene una vida. Sí, pocos libros han tenido segundas oportunidades.
Una vez editado un libro, empieza una carrera contrarreloj imparable, donde cada día le resta a la obra posibilidades de éxito. Es una maratón que a veces no dura ni lo que tarda Asafa Powell en recorrer cien metros. Una especie de agonía en el que si no hay compradores, el libro pasa de la mesa de novedades a una mesa apartada en menos de dos semanas, y de allí difícilmente llegará a la estantería. No hay lugar para todos. Cierto… triste.
El autor sufre por su obra y por su amigo editor, y quizás por la editorial. El editor sufre por su amigo el autor, la obra, y quizás también por la editorial.
A pesar de todas aquellas tardes de trabajo satisfactorio; a pesar de los cafés compartidos entre el autor y el editor para mejorar la obra; a pesar de las expectativas y la fe en el éxito; a pesar de las presentaciones y alguna entrevista con los medios. A pesar de todo… el libro ha recorrido su camino sin pena ni gloria y pasará al olvido sin remedio ni consuelo.
Pero si el autor lo vale, y el editor cree, no queda más remedio que volverlo a intentar. Una, dos, tres… las veces que haga falta mientras el escritor crea en su obra, y el editor en su autor.

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Todos los éxitos literarios generan muchos “descubridores”

La editorial francesa Actes Sud, según algunos creadora del fenómeno mundial de Steig Larsson, y que edita entre otros a Paul Auster y a Somoza, publicará en enero de 2012 La tristeza del samurái, de Víctor del Árbol, editada por Alrevés en 2011.Resulta muy difícil de calibrar cómo la venta de los derechos de una novela a editores extranjeros repercutirá en las ventas de ese mismo autor en su país de origen y en el resto del mundo.
Se comenta que el éxito mundial de Zafón comenzó cuando las ventas de su novela se dispararon en Alemania y no gracias al éxito que ya tenía en España. Por otro lado, hay quien asegura que Larsson no se convirtió en todo un fenómeno literario hasta que sus libros se popularizaron en Francia.
De todas formas, en el mundo editorial se crean muchos mitos, y muchos editores, periodistas, y hasta libreros quieren colgarse la medalla de ser los verdaderos descubridores de un mega best-seller.
Sea como fuera, sin lugar a dudas estos son casos aislados. Pero la venta de una novela escrita en castellano a editores extranjeros es una tasca difícil, y conseguirlo es sencillamente un éxito.
Dicho esto, quiero remarcar que en Alrevés estamos muy felices de que hasta la fecha EEUU, Francia, Holanda, Polonia y Rumanía hayan adquirido los derechos para publicar La tristeza del samurái, de Víctor del Árbol. No cabe decir que estamos convencidos que con el tiempo muchos otros países adquirirán los derechos porque la novela y el autor lo valen.
Y hoy dedico mi entrada al blog a este tema porque la primera traducción de La tristeza del samurái saldrá a la venta en enero en Francia, y Actes Sud, el editor francés, cree que el libro será un éxito entre los lectores franceses.
Nosotros en Alrevés creemos que La tristeza del samurái será todo un éxito en Francia, pero más importante aún, creemos en Víctor del Árbol como autor.
Una vez más, cómo repercutirán las ediciones extranjeras de este libro es un misterio, pero no me cabe ninguna duda de que si se convierte en un fenómeno, habrá más de uno dispuesto a presumir de estar detrás de su éxito.

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crear el diseño de una colección

Hoy propongo una entrada muy visual.

Desde hace ya casi un año estamos trabajando en una nueva colección de novela negra, y en esta entrada os voy a presentar la evolución del diseño y el que finalmente utilizaremos, que es el último. No están todas las ideas que pusimos sobre la mesa y valoramos, pero pienso que es útil para hacerse una idea de la evolución. También se habló y se valoraron muchas tipografías y no digo nada de la cantidad de logos que creamos hasta dar con el que nos gusta y está en todas estas portadas.

Empezamos con una idea más ilustrada que fotográfica, para luego probar utilizando fotografías. Inicialmente la idea era utilizar pestañas arriba, o en el medio. Luego intentamos trabajar con líneas transversales y ubicar el autor y el título en ellas. Lo intentamos con ilustración e imagen, pero finalmente no nos convenció.

A partir de esta digamos atrevida propuesta, decidimos volver a una imagen mucho más clásica con una pastilla en la parte superior para ubicar el título y el autor. Probamos muchos colores pero el rojo y el amarillo cada vez eran más de nuestro gusto. También probamos una pastilla transparente, pero como podéis ver, al crear la transparencia el amarillo quedaba bastante feo.

De todas formas no estábamos contentos. Era un diseño que no nos diferenciaba prácticamente en nada, y le pedimos al diseñador una nueva versión alejada y distinta a todo lo que habíamos trabajado.

El resultado, tras algunos matices son las tres portadas finales, que ya son el diseño elegido con la tipografía que utilizaremos.

Falta cerrar el diseño de la contraportada, solapas y lomo, pero la idea está ya creada. Y lo digo ahora, espero no tener que reunirme con diseñadores tantas veces seguidas durante un buen tiempo.

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Un club de lectura es la mejor manera de percibir las sensaciones de los lectores

El viernes pasado acompañamos a Víctor del Árbol a la tertulia-merienda que finalizaba el club de lectura de La tristeza del samurái en la Biblioteca Montserrat Roig de Martorelles, en el Vallès Oriental.

Situado en el bonito valle que forma la cordillera litoral y pre-litoral de Catalunya, y rodeada de árboles y casas unifamiliares, encontramos la pequeña y agradable biblioteca, donde fuimos recibidos afectuosamente por su personal.

Puntualmente fueron llegando todos los lectores y poco a poco se fue creando la mesa redonda. La media de edad de los lectores debía superar los 50 años, una vez más constatando que la lectura está en peligro.

Sea como fuera, la tertulia fue una experiencia muy enriquecedora. Un club de lectura es la mejor oportunidad para que un autor pueda percibir en primera persona cómo sus novelas son digeridas por los lectores; para un editor es una magnífica ocasión para entender qué busca el lector en los libros.

Algunos de los lectores de este club de lectura mostraron una capacidad increíble para interpretar la novela de Víctor, analizando los personajes y la trama de forma magistral.

Opiniones habían muchas, pero en general todos concluyeron que La tristeza del samurái era una novela de una calidad y complejidad extraordinaria, y eso a pesar de la dureza de la trama. Fue quizás la crueldad de la trama y de algunos de sus personajes lo que más impactó a los lectores. Sin embargo, ni Víctor ni nosotros buscábamos la aprobación de los lectores, sino conocer sus impresiones, fueran las que fueran.

Constatamos una vez más que un club de lectura es la mejor manera de percibir las sensaciones de los lectores al leer una novela, una información de un valor incalculable.

También constatamos que cuando aparecen las pastas y el café, el club de lectura ha terminado.

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