Archivo mensual: septiembre 2013

No hay nada más peligroso para la novela y para la creatividad del escritor, que una técnica narrativa de sobrada eficacia.

Esta semana, durante una comida con los editores Josep Forment, Carlos Pujol, Ilya Pérdigo y el autor Gonzalo Garrido, el futuro incierto de la novela surgió una vez más en la sobremesa.
Y vuelvo a coincidir con Josep Forment en los razonamientos que nos llevan a pensar que ciertamente el futuro de la novela es si más no, preocupante.
En primer lugar, hay que ser conscientes de que al auge y el éxito de la novela se produce cuando ésta es uno de los mayores instrumentos de ocio para la población. Hoy día, sin embargo, nuestra civilización disfruta de muchas otras formas de recreo; y no nos engañemos, éstas generalmente superan con cruces la popularidad de la lectura.
En segundo lugar, más gente que nunca en la historia escribe novelas con la aspiración de editarla y que otros los lean (ver la opinión de Josep Forment), y este fenómeno resulta que coincide con lo que comentaba en el párrafo anterior. En términos económicos, la oferta supera (y por mucho) la demanda. Hay que buscar un equilibrio, ¿o no?
Afortunadamente, siempre habrá novedosas, atrevidas y talentosas nuevas voces que nos permitirán de una manera u otra, hablar de la nueva narrativa. Nuevas voces que con audacia, y con una tremenda osadía, nos harán disfrutar de una nueva manera de leer y entender el poder de la palabra.
Recientemente cayó en nuestras manos un manuscrito que nos dejó a todos perplejos no sólo por su calidad, también por su técnica narrativa. No desvelaremos ahora la autoría del texto a continuación, pero vale la pena leer el razonamiento del autor frente a su planteamiento narrativo.

No digo nada más, doy la palabra a nuestro autor:

“La novela negra tiene que romperse por sus propias costuras. No hay nada más peligroso para la novela y para la creatividad del escritor, que una técnica narrativa de sobrada eficacia. La novela negra necesita un salto al vacío y una extraña pirueta en el aire. El requisito es no tener ni vértigo ni miedo.

Te quiero porque me das de comer propone decenas de historias criminales y al mismo tiempo que las propone, las va haciendo desaparecer, porque lo verdaderamente importante es la existencia del hecho criminal, nunca su esclarecimiento, mucho menos su investigación. En otras palabras: No hay que sentirse aliviado porque se haya descubierto al asesino. Hay que sentir el miedo de saber que los asesinos caminan entre nosotros.

La novela negra puede narrarse desde otro punto de vista. ¿Qué pasaría si la historia que se cuenta no es una sucesión de hechos consecutivos, sino simultáneos? La simultaneidad no parece patrimonio de la literatura, sino, más bien, de la pintura o del cine, pero si las palabras consiguen contravenir su propia naturaleza y transmitir esa sensación –la de que todo lo que sucede, sucede a la vez–, entonces surge un texto envolvente, casi tridimensional.

Un narrador omnisciente nos habla de una sociedad corrupta y de unos personajes suburbiales que coquetean con la marginalidad o que directamente viven en/de ella. Sin embargo, el autor se da cuenta de que para ese cometido no es imprescindible la voz de un narrador. La propia sociedad aporta su literatura: las inscripciones en las puertas y en las paredes de los aseos públicos, los grafitis, los anuncios que se pegan en las farolas, los millones de exámenes universitarios, las noticias de sucesos de los periódicos gratuitos, los formularios administrativos, las recetas de cocina, las sentencias, las cámaras que nos observan. Estos textos, dispersos por la ciudad, son capaces de contar la historia con la misma fuerza y la misma validez (o más, por ser más verosímiles) que la voz del narrador. El autor genera un collage de información con el que se profundiza en la psicología de una ciudad, de un barrio, de una mente criminal.”

Anuncios

Deja un comentario

29 septiembre, 2013 · 10:36 am

Consolidando Colecciones

Consolidando colecciones con expositoresLlegado septiembre, aprovecho para presentar en esta entrada todas las novedades de un otoño destacado por la remarcada voluntad de consolidar nuestras colecciones.

Editamos el volumen 8 y 9 de crims.cat. Lluís Bosch debutará con Aire brut, una novela que nos traslada a los difíciles años de la inmediata posguerra civil española en la ciudad de Barcelona. Marín, nuevo detective de la policía fascista en esta ciudad, tendrá que resolver un caso que la policía republicana nunca pudo resolver: la misteriosa muerte de un ciudadano alemán. Acompañará a Bosch la última novela de Agustí Vehí, Remor de serps. Agustí, autor y amigo tristemente desaparecido, nos dejó una fantástica novela ubicada en París durante los días previos a la invasión alemana. En la capital francesa un reducido grupo de exiliados republicanos buscan el culpable del asesinato de uno de los suyos. Todo transcurre entre espías, traidores y policías que pretenden posicionarse previo al inminente ataque alemán. Dos títulos que consolidan la que, sin lugar a dudas, es la colección que da voz a los autores de novela negra en catalán.

También en septiembre presentamos un libro de entrevistas a doce autores de novela negra catalanes. Un sensacional trabajo llevado a cabo por Anna Maria Villalonga que nos da la oportunidad de conocer mejor a los autores del presente y futuro en el género negro catalán.

Finalmente presentamos la última entrega de Esmeralda Berbel: Interiores, nueve monólogos al límite. Un libro testimonial, especialidad de la autora, con la que ya ha cosechado otros éxitos como Lo que piensan las adolescentes y Lo que piensan los adolescentes, en la que nos muestra cómo una serie de hombres y mujeres, tras vivir una serie de experiencias al límite, son capaces, gracias al descubrimiento de sus respectivas vocaciones, de salirse airosos y con éxito. Una extraordinaria puesta en escena de cómo en la vida podemos vencer los peores obstáculos y perder todos los miedos.

En octubre debuta en Alrevés el autor aragonés José Manuel González. Los olvidados del frío es un thriller al mejor estilo de Vázquez Figueroa con claros tintes de Julio Verne, que nos desafía -con una lectura amena y muy dinámica- con una trama donde las fuentes de energía son el deseo más preciado de los más poderosos. Esa ambición les hará actuar sin escrúpulo alguno. En un mundo cada vez más mediático, está claro que los humanos somos cada vez más vulnerables a la codicia del poder.

También para este mes de Octubre lanzamos un par de novelas más para nuestra nueva colección Literaria. Debutamos en junio con Talgo del reconocido autor franco-griego Vassilis Alexakis. Ahora debuta Montse Navarro y su Ave. Navarro, traductora de Talgo nos habla del vínculo entre la literatura y la vida. A partir de esa traducción, nos propone un juego muy sugerente donde el amor y el intercambio epistolar de los personajes de Alexakis, mientras traduce la novela, derivan en otros muy distintos, pero que a su vez, se recrean en ellos. El siguiente libro de la colección lo ocupa Ignacio Padilla con El daño no es de ayer, galardonado con el premio La Otra Orilla, que adjudicaba Norma (Editorial). A pesar de ello nunca fue editado debido a  la desafortunada fallida económica de la editorial. Para Alrevés supone un salto cualitativo poder publicar a un autor tan prestigioso y ésta, su novela, avalada por el susodicho premio.

Vázquez Montalbán, una biografía revisada, de José V. Saval. Queremos contribuir al décimo aniversario de la muerte del gran escritor Barcelonés (que se celebrará en octubre) con este ensayo-biografía de carácter divulgativo con el que nos adentramos en los detalles más precisos de su pensamiento y de su vida. Con esta obra conoceremos la verdadera amplitud de la obra y del compromiso político del que ha sido unos de los intelectuales, además de articulista y escritor de novela negra, más relevantes del siglo XX en lengua castellana.

Para cerrar el otoño y dar vida y emoción a las lecturas navideñas, que mejor que dos novelas negras escritas por dos autores españoles que consolidan por la que apostamos como LA colección de novela negra para las voces españolas. Leo Coyote y Jesús Roche nos tensarán los nervios -no sin una gran dosis de humor (y emoción)- con Un buen invierno para Garrapata y Persecución a ciegas, respectivamente. Son la mejor expresión de la novela negra escrita en castellano, que como siempre digo, nada tienen que envidiar a la novela negra de cualquier otra latitud o meridiano.

En fin, tenemos para todos los gustos: novela negra, ensayo, biografía, crecimiento personal y como no, obras literarias para los más exigentes. Espero que podáis disfrutar de todas o alguna de ellas y por favor, no dudéis en hacernos llegar vuestros comentarios si así lo creéis pertinente. A fin de cuentas los lectores sois los verdaderos agentes de nuestro trabajo.

2 comentarios

Archivado bajo para seguir despiertos