Ciertamente, señor Wylie, es doloroso defender a Amazon, pero…

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El todopoderoso agente literario norteamericano Andrew Wylie, también conocido como “el Chacal”, animaba a los editores en un artículo esta semana a no vender libros en Amazon si no estaban contentos con los términos ofrecidos.

Sin embargo, Wylie obvia una pregunta que me hacen muy a menudo los autores de nuestra casa e imagino que a muchos otros editores: ¿Si alguien me pregunta dónde encontrará mi libro, qué les digo?

Yo le he dado muchas vueltas a esta pregunta en los últimos cuatro años, y he llegado a la conclusión que donde cualquier persona tiene más garantías de encontrar un libro editado por Editorial Alrevés a día de hoy es en Amazon. En grandes superficies y en muchas librerías independientes con o sin plataforma para la venta online, también es posible que los puedan encontrar, pero seguramente no lo tendrán en stock y muy posiblemente tarden más en enviar el ejemplar deseado.

Es triste, pero esta es la realidad.

Ciertamente, señor Wylie, es doloroso defender a Amazon, pero lo es más que nuestros posibles lectores nunca encuentren nuestros libros.

El sector del libro ha alcanzado un estado de locura incomprensible. Más que nunca, la sobreproducción que resulta de ser un mercado de oferta (no de demanda), ha creado una devolución que supera ampliamente el 50% de los libros editados. Es decir, se destruyen más libros al final del año de los que se venden, especialmente de narrativa.

Wylie también obvia que para mega editoriales el sistema de distribución actual ya les funciona a pesar de ser de una ineficacia que haría temblar cualquier ejecutivo de cualquier otra industria. A fin de cuentas, si eres Random House o Planeta, tus libros siempre, aunque sea por un corto plazo, estarán en casi todos los puntos de venta: tendrán su oportunidad, o algo parecido.

Para los pequeños editores y aquellos que hemos nacido en los últimos cuatro o cinco años, esa es una premisa inexistente. Que Wylie diga a los editores que retiren sus contenidos de Amazon es como decirles a docenas de editoriales que renuncien a un canal de venta que cada día tiene más peso.

En un sistema de distribución idéntico al de hace 75 años, la industria editorial no deja de ser cada año más ineficiente. Basada en la oferta, los editores imprimimos cantidades de libros que sabemos que prácticamente seguro no venderemos. Pero con la falsa aspiración a estar en todos los puntos de venta y tener un best-seller nos auto engañamos. Así, para poder colocar en el punto de venta 1000 ejemplares, muchos editores en España tienen que editar 2000 o ¡en ocasiones 2500 libros! Ya nos gustaría a los editores de nuestra envergadura que nuestros potenciales lectores pudieran encontrar todos nuestros libros en todas las librerías, pero esto a día de hoy ya no ocurre.

El nuevo mundo digital abre un camino distinto, y no hablo sólo del eBook, sino de la posibilidad de vender a través de portales que nos ayuden a limitar las tiradas y a gestionar mejor nuestros recursos.

El señor Wylie, como es comprensible, habla desde el pedestal, la cumbre del mundo editorial, y olvida la dificultad de darse a conocer para editores y autores que no pertenecemos a su privilegiado mundo.

De acuerdo, señor Wylie, quizá Amazon es un todopoderoso que quiere mal al autor, al lector, al librero y al editor; podríamos estar de acuerdo. Pero tiene usted alguna respuesta a la pregunta que me hacen mis autores: ¿Dónde pueden encontrar los lectores mi libro?

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Ciertamente, señor Wylie, es doloroso defender a Amazon, pero…

  1. El artículo me ha parecido muy interesante y me ha hecho reflexionar. Soy un simple lector y tengo un pequeño blog donde reseño libros, y debo decir que desde hace un tiempo me estoy encontrando con autores con mucho talento y potencial, prometedores, que se autoeditan con Amazon y CreateSpace. Es indudable que la ventaja de tener un libro a disposición de cualquiera y al instante (en nuestra sociedad que prima la inmediatez, lo queremos y lo queremos ahora) hace que Amazon sea imbatible.

    Por mi parte, llevaba días pensando en dejar de comprar en Amazon, a raíz de la información que va surgiendo en diferentes medios, sobre las condiciones de trabajo de la compañía, infrahumanas y casi de esclavitud (aunque también puede ser una campaña de descrédito, aún tengo que contrastar), así como su evasión fiscal, su sede en Luxemburgo, etc.

    Pero por otra parte, como consumidor, es el único lugar donde lo tengo todo, y no tengo que ver como la dependienta levanta una ceja cuando le pregunto por tal o cual libro, y me responde el clásico “te lo podemos pedir”, que en el mejor de los casos supone dos o tres semanas de espera (ya hablé antes de la sociedad de la inmediatez).

    Conste que soy un habitual de las pequeñas librerías tradicionales, y raro es el mes que no compro dos o tres libros en ellas, pero Amazon está ahí, y es demasiado gigantesco como para no verlo.

    Lamento haberme extendido tanto. Gracias de nuevo por el artículo. Saludos!

    • gregorieditor

      Gracias por tu comentario Tomás. Creo, como tu bien comentas, que nos encontramos en una encrucijada. Obviamente nosotros defendemos el librero independiente y todo lo que representa, pero al mismo tiempo, debemos -es nuestra obligación- defender los libros y autores que editamos. Desafortunadamente, Amazon hace posible lo que antes no se podía decir, que todo nuestro fondo editorial esté al alcance de todos los posibles lectores. Definitivamente, una circunstancia muy compleja que no podemos ignorar.

  2. Hola Gregori,

    Duro, pero certero. Amazon no puede soslayarse. Aporta un volumen con el que, tal como dices, es necesario contar. Pero esa es sólo una de las posibilidades, una de las herramientas que tenéis (tenemos) para llegar al público e, incluso, construirlo.

    Creo que los pequeños no podéis (podemos) seguir compitiendo sólo con las mismas armas que los grandes. Es una lucha perdida de antemano. El problema, y es un problema muy jodido, es que las nuevas armas están por inventar, o todavía no están suficiente maduras.

    Esperemos no quedar demasiado pocos, y que no sea demasiado tarde, cuando todo está maduro.

    Felicidades por el duro baño de realismo.

    • gregorieditor

      Buenos días Bernat,
      Coincido con todo lo que mencionas en tu comentario. Competir con los grandes con las armas que ellos utilizan es una batalla perdida.
      Afrontamos nuevos tiempos donde nuestras mejores armas deberían ser la comunicación, y la viabilidad de llegar a muchos más puntos de venta, pero las barreras no sólo existen de forma natural, algunos (los grandes) no dejarán de añadir obstáculos.
      Amazon a día de hoy ofrece lo que no puede ofrecer ningún distribuidor del mundo: entregar un libro editado en una plaza como Cuenca en la Patagonia. Esta es la puñetera realidad. Es molesta, es dura, injusta quizás, pero es la realidad.
      La distribución, particularmente en países como España, es de por sí una de las armas de los grandes. Los pequeños (y los medianos cada vez más) sufren la imposición de los contenidos de aquellos que dominan la distribución.
      En fin, como bien dices, necesitamos creatividad, nuevas estrategias y saber utilizar las nuevas tecnologías.
      Un saludo.
      gregori

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