MДИOS SUCIДS

ManosSucias_ALTALas actuales políticas energéticas de nuestro país se parecen demasiado a las del siglo pasado, y la realidad es que estamos en el siglo XXI (lo digo por si algún político despistado aún no se ha enterado). El esfuerzo, no sólo en nuestras fronteras, pero en todo el mundo, debería ser el de encontrar alternativas eficientes y limpias para generar energía. El petróleo es efímero, y además, es una fuente energética que a mayor velocidad de la que nos imaginamos está matando nuestro medio ambiente; Sino que se lo pregunten a los ciudadanos de cualquier área metropolitana, donde respiramos cada día un aire más envenenado.

Pero encontrar energías alternativas es costoso. Ahí el problema, vivimos en un país que recorta en investigación y promueve proyectos como la plataforma Castor sin un estudio decente, o perforar en la costa Canaria, aunque con ello al final se pierdan miles de millones de euros. ¿Pero qué demonios es eso de la investigación, verdad? Para qué investigar y liderar nuevas fuentes de energía cuando podemos conceder (sin saber muy bien cómo y seguro que con muchas comisiones que cuando se descubran ya habrán prescrito) licencias millonarias a los cada vez más millonarios empresarios.

Para acabar de adobarlo, estas políticas se llevan a cabo sin tener en cuenta la opinión pública. Es más, prohibiendo su opinión y negando los derechos a los ciudadanos a ser quién decidan. Y se llevan a cabo, además, sin importar si estas actividades pueden a corto, medio, o largo plazo afectar el medioambiente o el bienestar de las personas que viven en sus alrededores.

La realidad es que estamos a la merced de unos gobernantes que silencian a sus ciudadanos y que en despachos malolientes se reparten la riqueza de todos a costa de todos. Y sí, no todos los políticos están manchados, ni son la mayoría, lo sé. Pero los que deciden, o los que están detrás de los que deciden, sí están confabulados con políticas que ayudan a los ricos a ser cada vez más ricos para que puedan lucir sus yates con esloras cada vez más largas y sus viviendas cada día más ostentosas.

No podemos, no debemos, está prohibido mirar hacia otro lado. Hay que denunciarlas. Si apartamos la vista, los corruptos tendrán el camino aún más despejado para seguir robando y encima lo harán con total impunidad.

Casualidad, o no, la última novela de Carlos Quílez, MДИOS SUCIДS, denuncia entre otras cómo se adjudica a una petrolera un yacimiento de petróleo gracias al consentimiento y ayuda de aquellos que con sus manos sucias, nos ensucian a todos.

No es Canarias, pero lo podría ser, porque estas asquerosas manos sucias actúan con demasiada impunidad allí donde quieran, no tienen fronteras. Hoy quizá no te afecte a ti, pero de alguna manera u otra, si no hacemos algo, algún día serás la víctima.

Por esto y muchas otras razones, que llenarían una enciclopedia, yo digo también:

#NoAlasProspeccionesenCanarias

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