Archivo mensual: enero 2016

David Llorente · Madrid:frontera

Alfonso Larrea lo resume de maravilla:” el gran logro de David es comenzar una novela distópica y poner punto y final a una novela negra.”

Alfonso Larrea

Os voy a ahorrar párrafos: dejad de perder el tiempo leyendo esto y leed Madrid:frontera. Es lo mejor que se puede decir de un libro. Es lo que pienso de este libro y de la obra de David Llorente.

     Doscientas cuarenta y seis páginas de historia (solo he dejado sin anotar dieciséis [muchas son]), siete capítulos, cincuenta y cinco escenas, y más de cien personajes. Eso es a lo que la editorial Alrevés le ha puesto portada y le ha solicitado ISBN. Podría ser una novela como cualquier otra, pero es la solución al cambio climático: es el frío de todos los eneros.

     ¿Y el agua de todas las lluvias?

     También.

OTRA VEZ LA MISMA LLUVIA LLORENTIAL

     Madrid solo puede aspirar al cielo, pero nunca nos hemos preguntado a qué cielo. Uno negro, sin sol y donde la lluvia es…

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16 enero, 2016 · 10:16 am

Vivir… para escribir

… y llegaron los Reyes Magos, y luego se falló el Premio Nadal, y entonces recibimos el mejor de los regalos. Nuestro amigo Víctor del Árbol resultó el ganador del certamen con La víspera de casi todo.
Josep Forment siempre decía que ser escritor es un oficio, y como todos los oficios, los principios son difíciles porque hay que aprenderlo. Lo cierto es que no todos podemos ser soldadores, artistas, informáticos o profesores, y lo mismo ocurre con el oficio de ser escritor. Porque escribir podemos hacerlo todos (o casi todos), pero ser escritor está reservado para unos privilegiados. Víctor es sin lugar a dudas uno de ellos.
No se trata de justicia, ni de recompensas, ni de la chiripa o la confabulación de los astros. Se trata del esfuerzo, la paciencia y el buen hacer de Víctor. Un hombre afable, melancólico a veces, pero generalmente sonriente. Víctor es un amigo que llegó a nuestras vidas a través de otra amistad, la de Jordi Canal, que ya hace muchos años que creía en él. Así fue como Josep conoció a Víctor, en una reunión concertada en una terraza de la plaza de la Virreina, donde Josep tenía su segunda oficina. El resto es historia, una historia con baches, desencuentros y frustraciones, pero sobre todo repleta de alegrías, momentos enigmáticos, ilusión y paciencia. El buen hacer me gustaría pensar que siempre tiene su recompensa, y en esta ocasión lo ha tenido.
Sólo nos queda por darle a Víctor la enhorabuena, y desear que siga escribiendo con ilusión y nos regale a nosotros, afortunados lectores, más historias que nos descubran la miseria y la bondad humana, que nos hablen de la memoria (y la desmemoria), la venganza y la vida.

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